Inmortal
Catador Nivel II ⭐⭐
- Puntaje
- 345
- Titulo personalizado
El 69 más divino del planeta!!!https://co.mileroticos.com/masajes-...l-con-mas-de-10-anos-de-experiencia/25929588/
Desde hace rato, colegas, quería hablarles de Julietta —su nombre de masajista— o Marcela, su nombre real.
Antes de los detalles, como muchos que ya me han leído saben, yo solo visito masajistas y spas. Me parecen más cuidadas, limpias y menos “detonadas” (en teoría, ojo). Con el tiempo he ido armando mis lugares de confianza y descartando otros, porque ya identifiqué ese modelo de encarecimiento que para mí es casi una estafa: masaje básico a 150, y si le vas sumando cosas, ejemplo, un desnudo +50, una tocada de senos +50 más… al final terminas pagando 400 o 500 por detonar.
Pero este caso fue distinto. Edén es un spa de esos caros, pero ya un zorro viejo como yo tiene sus mañas. Empecé preguntando tarifas y masajistas, y de un comentario a otro terminé hablando en el chat directamente con Marcela, que además de masajista era la dueña del lugar. Le caí bien, me dio su número y quedó ahí.
Otro día, uno bien lluvioso, le escribí de nuevo. Me pasó las tarifas (caras, como esperaba), y yo fui claro: “Dame un masaje de 30 minutos y finalizamos con un adicional”. Ella respondió con lo típico: “Eso se habla en persona”. Ese truco ya me lo sé. Yo insistí en que quería cuentas claras y al final me dejó en 160: masaje cuerpo a cuerpo + mamada por 30 minutos. Ojo: esa tarifa fue negociación directa con ella, porque en el spa el masaje más básico cuesta 180.
Marcela llegó a mi apartamento porque le pedí domicilio. Me cobró 20 más por el desplazamiento. Apareció en moto, con impermeable y todo. Desde el saludo hubo feeling: callada, alta, muy sexy. Me dijo: “Desnúdate y acuéstate boca abajo en tu cama”. Se empelotó de una, yo pensé que iba a quedar en ropa interior… ahí ya supe que la cosa pintaba bien.
Me empezó masaje posterior, con roce de senos. Los tiene grandes, operados, pero no duros: melos. Pasados unos 10 minutos, me pidió que me girara. Obvio, yo tenía la carpa montada. Ella me miró fijo, yo me hice el loco, pero el coqueteo estaba claro. Me hizo el cuerpo a cuerpo frontal y cuando me pasó las tetas por el pecho, frente a frente, se quedó mirándome con carita de hueva. Yo pensé: “perdió”.
Nos dimos unos besos apasionados, nos empezamos a meter mano con ganas. Le chupé esas tetazas y comenzó a gemir suave. Rica, huele bien, piel suave, perfume caro. Una delicia. Luego empezó a besarme el pecho y a bajar. Yo dije: “Se viene el mamadón”.
Y sí: comenzó a darle dos al nene. No era porno ni garganta profunda, más bien sutil pero sexy, con chupadita de bolas, babeándolo y con esa cara de diosa. Yo ya estaba re-caliente. Le pedí que se me montara invertida, y la entendió al toque: me puso ese panochon divino en la cara y nos pegamos un 69 celestial. Lo hicimos hasta que terminé corriéndome en su boca. ¡Qué rico! Y lo mejor: aunque no hubo penetración, no hizo falta. Fue tan sexy y tan rico que quedé en las nubes. Además, se tiró casi la hora completa, pero no se quejó ni nada: también parchó.
Después seguimos hablando unos días. Me dijo que una hora completica, con todo, eran 350, pero me la dejaba en 250. Clarito me dio a entender que le gustó la vuelta, pero igual es su trabajo. Y la verdad, los pagaría. Sin embargo, como uno en esta catadera siempre quiere probar cositas nuevas, la cosa quedó así.
Antes de los detalles, como muchos que ya me han leído saben, yo solo visito masajistas y spas. Me parecen más cuidadas, limpias y menos “detonadas” (en teoría, ojo). Con el tiempo he ido armando mis lugares de confianza y descartando otros, porque ya identifiqué ese modelo de encarecimiento que para mí es casi una estafa: masaje básico a 150, y si le vas sumando cosas, ejemplo, un desnudo +50, una tocada de senos +50 más… al final terminas pagando 400 o 500 por detonar.
Pero este caso fue distinto. Edén es un spa de esos caros, pero ya un zorro viejo como yo tiene sus mañas. Empecé preguntando tarifas y masajistas, y de un comentario a otro terminé hablando en el chat directamente con Marcela, que además de masajista era la dueña del lugar. Le caí bien, me dio su número y quedó ahí.
Otro día, uno bien lluvioso, le escribí de nuevo. Me pasó las tarifas (caras, como esperaba), y yo fui claro: “Dame un masaje de 30 minutos y finalizamos con un adicional”. Ella respondió con lo típico: “Eso se habla en persona”. Ese truco ya me lo sé. Yo insistí en que quería cuentas claras y al final me dejó en 160: masaje cuerpo a cuerpo + mamada por 30 minutos. Ojo: esa tarifa fue negociación directa con ella, porque en el spa el masaje más básico cuesta 180.
Marcela llegó a mi apartamento porque le pedí domicilio. Me cobró 20 más por el desplazamiento. Apareció en moto, con impermeable y todo. Desde el saludo hubo feeling: callada, alta, muy sexy. Me dijo: “Desnúdate y acuéstate boca abajo en tu cama”. Se empelotó de una, yo pensé que iba a quedar en ropa interior… ahí ya supe que la cosa pintaba bien.
Me empezó masaje posterior, con roce de senos. Los tiene grandes, operados, pero no duros: melos. Pasados unos 10 minutos, me pidió que me girara. Obvio, yo tenía la carpa montada. Ella me miró fijo, yo me hice el loco, pero el coqueteo estaba claro. Me hizo el cuerpo a cuerpo frontal y cuando me pasó las tetas por el pecho, frente a frente, se quedó mirándome con carita de hueva. Yo pensé: “perdió”.
Nos dimos unos besos apasionados, nos empezamos a meter mano con ganas. Le chupé esas tetazas y comenzó a gemir suave. Rica, huele bien, piel suave, perfume caro. Una delicia. Luego empezó a besarme el pecho y a bajar. Yo dije: “Se viene el mamadón”.
Y sí: comenzó a darle dos al nene. No era porno ni garganta profunda, más bien sutil pero sexy, con chupadita de bolas, babeándolo y con esa cara de diosa. Yo ya estaba re-caliente. Le pedí que se me montara invertida, y la entendió al toque: me puso ese panochon divino en la cara y nos pegamos un 69 celestial. Lo hicimos hasta que terminé corriéndome en su boca. ¡Qué rico! Y lo mejor: aunque no hubo penetración, no hizo falta. Fue tan sexy y tan rico que quedé en las nubes. Además, se tiró casi la hora completa, pero no se quejó ni nada: también parchó.
Después seguimos hablando unos días. Me dijo que una hora completica, con todo, eran 350, pero me la dejaba en 250. Clarito me dio a entender que le gustó la vuelta, pero igual es su trabajo. Y la verdad, los pagaría. Sin embargo, como uno en esta catadera siempre quiere probar cositas nuevas, la cosa quedó así.
Conclusión:
Hay que tener labia y tramar para coronar y no gastar tanto. Como siempre digo: todas las masajistas tienen su caída, entre coquetería y billete. Si quieren pagar caro y tienen con qué, háganlo. En Edén hay varias sexys, igual que en Esperanza Marín o en Taho. Pero yo me sigo quedando con Lolitas, Diamante, Cuerpos… o mejor aún, cazarlas independientes cuando se retiran del spa y caen en Mil Eróticos.- Rostro
- 5,00 estrella(s)
- Cuerpo
- 5,00 estrella(s)
- Actitud
- 3,00 estrella(s)
- Oral
- 3,00 estrella(s)
- Desempeño Sexual
- 2,00 estrella(s)
- Besos
- Besos apasionados
- ¿Recomienda?
- Sí, repetería