Te entiendo, cuando ya últimamente soy de los que buscan lugares cómodos y tranquilos para tener una mayor satisfacción, cuando ir a lugares horribles que tenían las camas sucias, baños llenos de condones usados, habitaciones que más parecían inquilinatos o baños en obra negra donde solo había para bañarse con un jabón de barra, demuestra a lo que hemos llegado y en casas que estaban en pleno Laureles o Poblado.
Y por el precio, es relativo cuando si una de las que me gustan anda costando como 10 millones de pesos y debe tener el pene de 18 CM para estar con ella, hace que la de 400 sea pura migaja.
Al final, es saber disfrutar y evitar derrochar cuando finalmente, es dinero que puedes usar para algo más esencial o duradero que una hora de una atención que puede ser una lotería.