Estimados compañeros del placer. Siendo esta mi primera reseña, hubiese querido que fuera la mejor, que fuera una de aquellas que suelo leer aquí, de las que lo motivan a uno a seguir con esta gran tarea del deleite. Pero no, esta no es esa reseña... Esta es una reseña de esas éticas que hay que hacer para que que no les pase lo que a mi me pasó. Quiero aclarar que no soy demasiado exigente en mis aventuras, y tolero los cambiazos... aveces... pero es que esta vez llegó al límite y pues ,me veo en la obligación de contar lo sucedido.
Era la tarde del miércoles 26 de noviembre cuando me dio por buscar en aquellas páginas de lo oculto pero sabroso y me topé con Samara: ¡Qué hermosura de mujer!(para mi gusto, porque habrá a quien no le guste). Como estaba cerca del lugar que queda a una cuadra de la Av. bolivariana y dos de Bulerías, pues después de que la chica contestara relativamente rápido, agendé. Cuando estaba a unos pasos del lugar logré identificar que había mucho man raro... no es que sea quisquilloso con eso, pero es que uno se boletea muy feo cuando está: el domiciliario de los almuerzos de las chicas, el portero, el otro man que seguro va a lo mismo que uno, el de aquí y el de allá. En fin, me tocó esperar un rato mientras que bajaba la marea. Menos mal que iba con tiempo, entonces esperé un rato esperando desde la distancia... desde lo oculto. La chica me iba dando indicaciones todas sugestivas: "Toca amor", "ven ya", "te espero"y uno con hartas ganas de tocar, de venirse, pues.. no espera. Total que al cabo de unos 10 minutos, cuando no habían moros en la costa, decidí tocar, solo para darme cuenta que no había que tocar porque la puerta siempre estuvo abierta. Ingreso al edificio, saludo al portero octogenario que estaba a cargo de unas 10 pantallas (háganse cuenta que están viendo al arquitecto de Matrix) y me dirijo al 5to piso... De lo que me imaginaba que pasaría subió mas rápido el amigo de abajo que yo el ascensor, solo para encontrarme con 3 señoras del aseo, un mán que estaba pagándole a una de las chicas, otro man que seguro era el jefe, porque vi que estiró sus labios y subió cejas (digna seña de nosotros los paisas que significa: "Vé, atendé al man pues que se va a ir") para indicarle a una chica que fungía de "recepcionista" que yo estaba ahí, a lo que la chica-recepcionista me dice con entonado acento: "¿a quién buscas?" - "Samara", dije. Imagínense la escena: palabras que vuelan por el viento, pero que chocan como bolas en juego de pinball con: la chica que le pagan, el man que paga, el jefe estira trompa, la señora del aseo 1, la del aseo 2, y finalmente, la del aseo 3 que gira la cabeza y con su sublime bolsa llena de sábanas blanqueadas con la sangre blanca de los heridos en combate me indica: "es en el 501". Pueden ustedes entender la razón por la que el amigo de abajo que subió mas rápido que yo el ascensor, se me bajó más rápido que coco de palmera. Pero como tengo dignidad, me dije: "¡Eh, voy pa donde voy carajo!", además que me esperaba la hermosa Samara. "¿Con quíen?" Repite la receptionist, y pues a ese punto, uno no se explica por qué el resto de personas que estaba allá no dijo por mi: ¡que falta de compañerismo! "Con Samara" dije nuevamente. Acto seguido, estoy en una habitación en el quito piso, ya proximo a desvestirme, no sin antes olerme las axilas, por si tocaba pedir una ducha antes de la diversión extrema.
¡Sorpresas te da la vida! Entra de nuevo la recepcionista y me dice: "Es que Samara está ocupada" - Perate, perate... ¿Entonces con quien veía hablando tan ardientemente? ¿Quien me dijo "Toca amor" y las otras cosas que ya mencioné? - "Peeeeeero" siguió la receptionist "¿Aquí hay peladas muy bonitas, las querés ver?"
Saben qué? mas bien no sigo, pero solo digo esto: Yo por allá no vuelvo ni en las curvas y espero que si alguien va, me cuente si al final Samara valía la pena o no.
Era la tarde del miércoles 26 de noviembre cuando me dio por buscar en aquellas páginas de lo oculto pero sabroso y me topé con Samara: ¡Qué hermosura de mujer!(para mi gusto, porque habrá a quien no le guste). Como estaba cerca del lugar que queda a una cuadra de la Av. bolivariana y dos de Bulerías, pues después de que la chica contestara relativamente rápido, agendé. Cuando estaba a unos pasos del lugar logré identificar que había mucho man raro... no es que sea quisquilloso con eso, pero es que uno se boletea muy feo cuando está: el domiciliario de los almuerzos de las chicas, el portero, el otro man que seguro va a lo mismo que uno, el de aquí y el de allá. En fin, me tocó esperar un rato mientras que bajaba la marea. Menos mal que iba con tiempo, entonces esperé un rato esperando desde la distancia... desde lo oculto. La chica me iba dando indicaciones todas sugestivas: "Toca amor", "ven ya", "te espero"y uno con hartas ganas de tocar, de venirse, pues.. no espera. Total que al cabo de unos 10 minutos, cuando no habían moros en la costa, decidí tocar, solo para darme cuenta que no había que tocar porque la puerta siempre estuvo abierta. Ingreso al edificio, saludo al portero octogenario que estaba a cargo de unas 10 pantallas (háganse cuenta que están viendo al arquitecto de Matrix) y me dirijo al 5to piso... De lo que me imaginaba que pasaría subió mas rápido el amigo de abajo que yo el ascensor, solo para encontrarme con 3 señoras del aseo, un mán que estaba pagándole a una de las chicas, otro man que seguro era el jefe, porque vi que estiró sus labios y subió cejas (digna seña de nosotros los paisas que significa: "Vé, atendé al man pues que se va a ir") para indicarle a una chica que fungía de "recepcionista" que yo estaba ahí, a lo que la chica-recepcionista me dice con entonado acento: "¿a quién buscas?" - "Samara", dije. Imagínense la escena: palabras que vuelan por el viento, pero que chocan como bolas en juego de pinball con: la chica que le pagan, el man que paga, el jefe estira trompa, la señora del aseo 1, la del aseo 2, y finalmente, la del aseo 3 que gira la cabeza y con su sublime bolsa llena de sábanas blanqueadas con la sangre blanca de los heridos en combate me indica: "es en el 501". Pueden ustedes entender la razón por la que el amigo de abajo que subió mas rápido que yo el ascensor, se me bajó más rápido que coco de palmera. Pero como tengo dignidad, me dije: "¡Eh, voy pa donde voy carajo!", además que me esperaba la hermosa Samara. "¿Con quíen?" Repite la receptionist, y pues a ese punto, uno no se explica por qué el resto de personas que estaba allá no dijo por mi: ¡que falta de compañerismo! "Con Samara" dije nuevamente. Acto seguido, estoy en una habitación en el quito piso, ya proximo a desvestirme, no sin antes olerme las axilas, por si tocaba pedir una ducha antes de la diversión extrema.
¡Sorpresas te da la vida! Entra de nuevo la recepcionista y me dice: "Es que Samara está ocupada" - Perate, perate... ¿Entonces con quien veía hablando tan ardientemente? ¿Quien me dijo "Toca amor" y las otras cosas que ya mencioné? - "Peeeeeero" siguió la receptionist "¿Aquí hay peladas muy bonitas, las querés ver?"
Saben qué? mas bien no sigo, pero solo digo esto: Yo por allá no vuelvo ni en las curvas y espero que si alguien va, me cuente si al final Samara valía la pena o no.
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- Cuerpo
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- Actitud
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- Oral
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- Desempeño Sexual
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- Besos
- No doy besos
- ¿Recomienda?
- No, descartada