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Mary Angel 3012900977 por donruben

donruben

Catador Nivel I ⭐
Puntaje
118
Titulo personalizado

Mary Ángel, una diosa de 18 años

CLIENTE
Nombre o nick: DonRuben
Edad del cliente: 75 años bien llevados.
SEÑORITA
Nombre “artístico”: Mari Angel
Nacionalidad: Colombiana
Edad: 18 años
Fotos falsas o retocadas?: Reales.
Contacto: Anuncio en mileroticos

https://co.mileroticos.com/escorts/...a-estrecha-deliciosa-flaca-jovencita/25786731

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Queridos compañeros del foro,
Ya sabéis todos que a estas alturas no tengo que andar disimulando: a mis 75 años lo que me pone a cien son las muchachitas de 18 o 19 años, frescas, estrechitas y con esa carita de inocentes que se pone cachonda en cuanto las tocas. Lo saben en el foro desde el primer post que hice, así que cuando vi el anuncio de Mary Angel en mileróticos no lo dudé ni un segundo: “PRECIOSA FLACA ESTRECHITA 18 AÑOS”, “hermosa paisa delicada, senos y cintura pequeños, unas nalgas deliciosas, rato único lleno de deseo, apartamento en Laureles”. La foto del espejo me dejó seco: pelo negro larguísimo, cuerpecito fino pero con las curvas justas, conjuntito negro con lacitos rosados que parecía de niña buena pero gritaba pecado. Le escribí al momento: “Hola Mary Angel, soy Rubén, un turista español de 75 años, muy respetuoso pero con muchas ganas de conocerte. Me encantan las jovencitas como tú. ¿Estás libre hoy? Quiero verte ya, preciosa”.
Me contestó enseguida con voz dulce: “Hola don Rubén, claro que sí amor, a las cinco y media en mi apartamentico. Traiga condones y su energía que yo pongo lo demás 😘”. Me duché en dos minutos, me puse la camisa menos arrugada, colonia de las buenas y salí con el corazón a mil por hora. A mi edad uno ya no pierde el tiempo: si hay una chavala de dieciocho que me mira con ganas, voy directo al grano.
Llego puntual, toco y abre. Dios santo. Exactamente como en la foto: flaquita, estrechita, piel clarita suave, pechitos pequeños pero tiesos, cintura que me cabe en las manos y unas nalguitas redondas, firmes, que se movían al andar. Me miró con ojitos grandes y sonrió: “Ay don Rubén, qué elegante llegó… pase, amor”. Cerré la puerta y no pude contenerme: la cogí por la cintura finita, la pegué contra mí y le planté un beso profundo en la boca mientras le decía al oído: “reina, desde que vi tu foto no dejo de imaginarte debajo mío… se me van a explotar los huevos si no te follo pronto, guapa”.
La llevé casi en volandas a la cama, le quité los zapatitos con cuidado (porque soy un caballero aunque esté salido como un chaval), y empecé a besarle el cuello, las orejitas, bajando por el escote. Le bajé el top despacito, le lamí los pezoncitos rosados que ya estaban como piedras y le susurré: “Qué pechitos más ricos tienes, preciosa… me vuelven loco las niñas como tú”. Ella suspiraba y se arqueaba. Le bajé el pantaloncito con los lacitos, le dejé la braguita puesta un rato para verla empapada, le abrí las piernitas y empecé a besarla por encima de la tela, oliendo esa humedad joven que me enciende. Le dije: “Mírame, cariño… quiero que veas cómo te como entera”. Le aparté la braguita, le lamí despacito el botoncito, metí la lengua dentro, le chupé los labios mientras le metía primero un dedo, luego dos, moviéndolos hondo. Ella se retorcía: “Ay papi… qué rico lo hace… no pare”.
Cuando ya temblaba, me levanté, me quité la ropa a toda prisa y me puse el condón. La puse a cuatro patas para verle esas nalguitas perfectas desde atrás: “Mírate, guapa… qué culito tan delicioso tienes… voy a entrar despacito para que lo sientas todo”. Me agarré a su cintura finita, la penetré lento, sintiendo cómo me apretaba caliente y mojada. Empecé suave, luego más fuerte, cogiéndole las nalgas con las dos manos, separándolas para ver cómo entraba y salía. Ella empujaba hacia atrás: “Más fuerte, don… me encanta sentirlo así… deme todo”. Le di unas palmaditas suaves en las nalgas, le tiré del pelo largo para arquearle la espalda y la embestí con ganas, oyendo el chapoteo y sus gemiditos.
Luego la puse boca arriba, le abrí las piernas en uve, me incliné para besarla mientras entraba profundo. Le chupaba los pezones, le mordisqueaba el cuello y le decía: “Mírame a los ojos, preciosa… quiero verte la carita cuando te corras conmigo”. Aceleré, ella gemía cada vez más más alto: “Ay papi… me corro… no pare…”. Sentí cómo se contraía dentro, apretándome fuerte, y eso me llevó al límite. Le dije: “Mírame, cariño… me corro dentro de ti… toma todo lo que tengo”. Me vine temblando como un muchacho, soltando fuerte mientras ella seguía apretando y gimiendo bajito como si también se estuviera corriendo otra vez.
Nos quedamos abrazados un buen rato, sudados, ella acariciándome la barriga y riéndose: “Don Rubén… es la primera vez que estoy con un hombre de su edad… me ponía nerviosa pero… me gustó muchísimo”. Yo le besé la frente y le dije: “ Quiero más experiencias como esta”.
Me trajo agua fresquita, me limpió con cariño, me dio un masajito en la espalda baja. Salí pasadas las ocho, con las piernas flojas pero una sonrisa de oreja a oreja.
Resumen para los del foro: A mis setenta y cinco años sigo loco por las muchachitas de dieciocho. Mary Angel fue perfecta: flaquita, estrechita, nalguitas de ensueño, boquita mágica y me confesó que fui su primer hombre mayor. La disfruté mucho , sin dejarla respirar, y ella me dijo que le encantó así que todos felices.
Postdata: después de unos días por Cali he decidido quedarme más días por Colombia y he vuelto a Medellín para seguir con esta aventura, no sé hasta cuándo jejeje. Toda recomendación es poca. Muchas gracias por la acogida en esta maravillosa ciudad. Sepan que he decidido aplicar mi estancia en el país y concretamente en la ciudad de Medellín así que la aventura continua jejejeje
 
Rostro
5,00 estrella(s)
Cuerpo
5,00 estrella(s)
Actitud
5,00 estrella(s)
Oral
5,00 estrella(s)
Desempeño Sexual
5,00 estrella(s)
Besos
Buenos besos
¿Recomienda?
Mis respetos don Rubén, no sé si hallas leído el tema que hice en la sección de miscelánea, al igual que muchos en el foro si me sorprende que a tu edad todavía puedas disfrutar de este entretenimiento, porque en lo personal a un señor de 75 años hasta antes de leer tus reseñas, yo me lo imaginaba en un parque hablando con otros señores más o menos de esa edad, o hasta siendo dueño de una tienda de barrio y dedicándose a su negocio
 
Estaba encoñado con esta pollita, hasta que me toco que aveces atendia bien y aveces por cumplir, y deje de ir por eso, era como bipolar
 
CLIENTE
Nombre o nick: DonRuben
Edad del cliente: 75 años bien llevados.
SEÑORITA
Nombre “artístico”: Mari Angel
Nacionalidad: Colombiana
Edad: 18 años
Fotos falsas o retocadas?: Reales.
Contacto: Anuncio en mileroticos

https://co.mileroticos.com/escorts/...a-estrecha-deliciosa-flaca-jovencita/25786731

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Queridos compañeros del foro,
Ya sabéis todos que a estas alturas no tengo que andar disimulando: a mis 75 años lo que me pone a cien son las muchachitas de 18 o 19 años, frescas, estrechitas y con esa carita de inocentes que se pone cachonda en cuanto las tocas. Lo saben en el foro desde el primer post que hice, así que cuando vi el anuncio de Mary Angel en mileróticos no lo dudé ni un segundo: “PRECIOSA FLACA ESTRECHITA 18 AÑOS”, “hermosa paisa delicada, senos y cintura pequeños, unas nalgas deliciosas, rato único lleno de deseo, apartamento en Laureles”. La foto del espejo me dejó seco: pelo negro larguísimo, cuerpecito fino pero con las curvas justas, conjuntito negro con lacitos rosados que parecía de niña buena pero gritaba pecado. Le escribí al momento: “Hola Mary Angel, soy Rubén, un turista español de 75 años, muy respetuoso pero con muchas ganas de conocerte. Me encantan las jovencitas como tú. ¿Estás libre hoy? Quiero verte ya, preciosa”.
Me contestó enseguida con voz dulce: “Hola don Rubén, claro que sí amor, a las cinco y media en mi apartamentico. Traiga condones y su energía que yo pongo lo demás 😘”. Me duché en dos minutos, me puse la camisa menos arrugada, colonia de las buenas y salí con el corazón a mil por hora. A mi edad uno ya no pierde el tiempo: si hay una chavala de dieciocho que me mira con ganas, voy directo al grano.
Llego puntual, toco y abre. Dios santo. Exactamente como en la foto: flaquita, estrechita, piel clarita suave, pechitos pequeños pero tiesos, cintura que me cabe en las manos y unas nalguitas redondas, firmes, que se movían al andar. Me miró con ojitos grandes y sonrió: “Ay don Rubén, qué elegante llegó… pase, amor”. Cerré la puerta y no pude contenerme: la cogí por la cintura finita, la pegué contra mí y le planté un beso profundo en la boca mientras le decía al oído: “reina, desde que vi tu foto no dejo de imaginarte debajo mío… se me van a explotar los huevos si no te follo pronto, guapa”.
La llevé casi en volandas a la cama, le quité los zapatitos con cuidado (porque soy un caballero aunque esté salido como un chaval), y empecé a besarle el cuello, las orejitas, bajando por el escote. Le bajé el top despacito, le lamí los pezoncitos rosados que ya estaban como piedras y le susurré: “Qué pechitos más ricos tienes, preciosa… me vuelven loco las niñas como tú”. Ella suspiraba y se arqueaba. Le bajé el pantaloncito con los lacitos, le dejé la braguita puesta un rato para verla empapada, le abrí las piernitas y empecé a besarla por encima de la tela, oliendo esa humedad joven que me enciende. Le dije: “Mírame, cariño… quiero que veas cómo te como entera”. Le aparté la braguita, le lamí despacito el botoncito, metí la lengua dentro, le chupé los labios mientras le metía primero un dedo, luego dos, moviéndolos hondo. Ella se retorcía: “Ay papi… qué rico lo hace… no pare”.
Cuando ya temblaba, me levanté, me quité la ropa a toda prisa y me puse el condón. La puse a cuatro patas para verle esas nalguitas perfectas desde atrás: “Mírate, guapa… qué culito tan delicioso tienes… voy a entrar despacito para que lo sientas todo”. Me agarré a su cintura finita, la penetré lento, sintiendo cómo me apretaba caliente y mojada. Empecé suave, luego más fuerte, cogiéndole las nalgas con las dos manos, separándolas para ver cómo entraba y salía. Ella empujaba hacia atrás: “Más fuerte, don… me encanta sentirlo así… deme todo”. Le di unas palmaditas suaves en las nalgas, le tiré del pelo largo para arquearle la espalda y la embestí con ganas, oyendo el chapoteo y sus gemiditos.
Luego la puse boca arriba, le abrí las piernas en uve, me incliné para besarla mientras entraba profundo. Le chupaba los pezones, le mordisqueaba el cuello y le decía: “Mírame a los ojos, preciosa… quiero verte la carita cuando te corras conmigo”. Aceleré, ella gemía cada vez más más alto: “Ay papi… me corro… no pare…”. Sentí cómo se contraía dentro, apretándome fuerte, y eso me llevó al límite. Le dije: “Mírame, cariño… me corro dentro de ti… toma todo lo que tengo”. Me vine temblando como un muchacho, soltando fuerte mientras ella seguía apretando y gimiendo bajito como si también se estuviera corriendo otra vez.
Nos quedamos abrazados un buen rato, sudados, ella acariciándome la barriga y riéndose: “Don Rubén… es la primera vez que estoy con un hombre de su edad… me ponía nerviosa pero… me gustó muchísimo”. Yo le besé la frente y le dije: “ Quiero más experiencias como esta”.
Me trajo agua fresquita, me limpió con cariño, me dio un masajito en la espalda baja. Salí pasadas las ocho, con las piernas flojas pero una sonrisa de oreja a oreja.
Resumen para los del foro: A mis setenta y cinco años sigo loco por las muchachitas de dieciocho. Mary Angel fue perfecta: flaquita, estrechita, nalguitas de ensueño, boquita mágica y me confesó que fui su primer hombre mayor. La disfruté mucho , sin dejarla respirar, y ella me dijo que le encantó así que todos felices.
Postdata: después de unos días por Cali he decidido quedarme más días por Colombia y he vuelto a Medellín para seguir con esta aventura, no sé hasta cuándo jejeje. Toda recomendación es poca. Muchas gracias por la acogida en esta maravillosa ciudad. Sepan que he decidido aplicar mi estancia en el país y concretamente en la ciudad de Medellín así que la aventura continua jejejeje
el chaval escribe con una pureza y coherencia absoluta
 
Don ruben es la propia bestia y tiene el alma de un joven de 23 años, muy bueno leer tus experiencias y que dures hasta los 150 años colega, Saludes 🍸
 
decía: “Mírame a los ojos, preciosa… quiero verte la carita cuando te corras conmigo”. Aceleré, ella gemía cada vez más más alto: “Ay papi… me corro… no pare…”. Sentí cómo se contraía dentro, apretándome fuerte, y eso me llevó al límite. Le dije: “Mírame, cariño… me corro dentro de ti… toma todo lo que tengo”.
🤒compita usted fue al cielo y volvió
 
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