Elfollador0001
Parroquiano
- Puntaje
- 11
Parce, esta fue mi última noche en Medellín y no podía irme sin probar algo especial. Me puse a recorrer Mileróticos y me encontré con una madura divina, una milf de unos 40 años, blanquita, bien voluptuosa, con ese culazo que enamora a cualquiera. No había reseñas de ella, pero ya se veía que era veterana en la página. Le escribí por WhatsApp casi a medianoche, me respondió rápido, muy atenta. Le dije que viniera al hotel pero no quiso porque ya era tarde, entonces me pasó su ubicación y me pidió 160 mil por una hora. Me pareció caro para ser local, pero igual me animé.
Cuando llegué, el barrio era humilde, difícil de ubicar, y hasta mandó una amiga para que me llevara hasta la casa. Cuando abrió la puerta casi me exploto: estaba en pura lencería, demasiado sexy, y de una se me paró duro. Me recibió con besitos, muy coqueta, pero el lugar era una decepción: una cama pequeña, un ventilador y nada más, demasiado básico para el precio.
Ella sí estaba riquísima: culazo grande, firme, piel perfecta, sin estrías, cuerpo trabajado de mujer que se cuida. Las teticas pequeñas pero sabrosas, y ese toque de madurez que la hace más provocativa. Apenas me senté en la cama se me montó encima, besándome con una pasión que me prendió al instante. Yo le agarraba ese culo enorme con las dos manos mientras le chupaba las tetas, y sentía que la calentura me quemaba por dentro.
Luego bajó a mamar, pero con condón. Le pedí natural y me dijo que era adicional, lo cual me decepcionó un poco. Igual lo hizo delicioso: labios suaves recorriéndome toda la verga, chupando hasta las bolas, varios minutos sin parar. Después la puse de espaldas, le abrí las piernas y antes de darle me volví loco besándole los pies, limpios, suaves, sensuales, y ella gemía bajito disfrutando. Cuando la penetré en misionero fue intenso: la cama se movía como si se fuera a romper, y ella gimiendo fuerte, gritando como una perra caliente, entregada totalmente. La puse en varias posiciones, y en todas me daba con ese culazo rebotando riquísimo.
Al final le pedí el anal, me pidió 40 mil más, y aunque me pareció mucho, no me arrepiento. Parce, esa parte fue la gloria: se lo metí todo y ella gritaba como loca, parecía que no estaba acostumbrada, yo dándole con todo hasta acabar adentro
. Fue lo mejor de la noche, sin duda.
Para cerrar, tiene ducha pero muy pequeña, apenas alcanza para salir limpio y nada más, imposible bañarse juntos. Me limpió rápido con aceite oloroso y me hizo un masajito corto, con unos besos de despedida. Pero la verdad, su sitio es una mierda, muy básico y nada cómodo. Con esa mujer lo que toca es llevarla a un hotel, porque ahí sí se disfruta como se debe. En un cuarto decente la experiencia se vuelve otro nivel: la vieja se suelta, culea riquísimo, gime como una puta y te deja loco de placer !!



Cuando llegué, el barrio era humilde, difícil de ubicar, y hasta mandó una amiga para que me llevara hasta la casa. Cuando abrió la puerta casi me exploto: estaba en pura lencería, demasiado sexy, y de una se me paró duro. Me recibió con besitos, muy coqueta, pero el lugar era una decepción: una cama pequeña, un ventilador y nada más, demasiado básico para el precio.
Ella sí estaba riquísima: culazo grande, firme, piel perfecta, sin estrías, cuerpo trabajado de mujer que se cuida. Las teticas pequeñas pero sabrosas, y ese toque de madurez que la hace más provocativa. Apenas me senté en la cama se me montó encima, besándome con una pasión que me prendió al instante. Yo le agarraba ese culo enorme con las dos manos mientras le chupaba las tetas, y sentía que la calentura me quemaba por dentro.
Luego bajó a mamar, pero con condón. Le pedí natural y me dijo que era adicional, lo cual me decepcionó un poco. Igual lo hizo delicioso: labios suaves recorriéndome toda la verga, chupando hasta las bolas, varios minutos sin parar. Después la puse de espaldas, le abrí las piernas y antes de darle me volví loco besándole los pies, limpios, suaves, sensuales, y ella gemía bajito disfrutando. Cuando la penetré en misionero fue intenso: la cama se movía como si se fuera a romper, y ella gimiendo fuerte, gritando como una perra caliente, entregada totalmente. La puse en varias posiciones, y en todas me daba con ese culazo rebotando riquísimo.
Al final le pedí el anal, me pidió 40 mil más, y aunque me pareció mucho, no me arrepiento. Parce, esa parte fue la gloria: se lo metí todo y ella gritaba como loca, parecía que no estaba acostumbrada, yo dándole con todo hasta acabar adentro
Para cerrar, tiene ducha pero muy pequeña, apenas alcanza para salir limpio y nada más, imposible bañarse juntos. Me limpió rápido con aceite oloroso y me hizo un masajito corto, con unos besos de despedida. Pero la verdad, su sitio es una mierda, muy básico y nada cómodo. Con esa mujer lo que toca es llevarla a un hotel, porque ahí sí se disfruta como se debe. En un cuarto decente la experiencia se vuelve otro nivel: la vieja se suelta, culea riquísimo, gime como una puta y te deja loco de placer !!
- Rostro
- 3,00 estrella(s)
- Cuerpo
- 4,00 estrella(s)
- Actitud
- 3,00 estrella(s)
- Oral
- 4,00 estrella(s)
- Desempeño Sexual
- 4,00 estrella(s)
- Besos
- Besos apasionados
- ¿Recomienda?
- Sí, repetería